Juan Villarreal Mussetto
Durante un acto en Baltimore junto a integrantes de la Marina estadounidense, Trump afirmó que Sheinbaum se comunicó con él para intentar convencerlo de que no modificara la denominación del golfo. Al contar el supuesto intercambio, el mandatario imitó la reacción de la presidenta mexicana con tono de súplica y repitió: “No, no, por favor”, presentando la escena de manera burlona ante los asistentes.
Según el relato de Trump, Sheinbaum se comunicó con él después de que anunciara el cambio para pedirle que desistiera de la iniciativa. El mandatario estadounidense aseguró que la conversación tuvo un tono cordial, pero sostuvo que dejó claro que su decisión ya estaba tomada.
Trump incluso imitó frente al público la supuesta reacción de la presidenta mexicana y recreó el pedido que, según dijo, le habría formulado durante aquella conversación: que no llevara adelante el cambio de nombre.

El presidente estadounidense también intentó justificar su postura apelando a la extensión de las costas de ambos países sobre el golfo. Afirmó que Estados Unidos concentra el 93 % de la costa, mientras que México representa apenas el 7 %.
Sin embargo, esa distribución no coincide con los datos disponibles. Información de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y cálculos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), elaborados a partir de datos geoespaciales del Flanders Marine Institute, muestran una proporción considerablemente más pareja.
De acuerdo con esas estimaciones, México concentra alrededor del 47,67 % del espacio marítimo del Golfo de México, frente al 44,75 % correspondiente a Estados Unidos.

Sheinbaum mantiene su rechazo a “Golfo de América”
La presidenta mexicana ha cuestionado en reiteradas ocasiones la iniciativa de Trump y sostiene que “Golfo de México” continúa siendo la denominación reconocida internacionalmente.
La disputa por el nombre incluso dio lugar a respuestas irónicas por parte de Sheinbaum. En una de sus intervenciones sobre el tema, la mandataria planteó, a modo de réplica, la posibilidad de utilizar la expresión “América mexicana” para referirse a Estados Unidos.
Trump impulsó oficialmente el cambio de denominación. Desde entonces, la medida se convirtió en otro de los puntos de fricción entre Washington y el Gobierno mexicano.