Por JUAN VILLARREAL MUSSETTO
La búsqueda de trabajo volvió a dejar una imagen que expone la presión que atraviesa el mercado laboral argentino. Este miércoles, cientos de personas se concentraron en Mar del Plata para intentar conseguir uno de los 70 puestos disponibles en el nuevo Arena Mar del Plata, ubicado en la zona de avenida Luro y San Juan.
La convocatoria comenzó oficialmente por la mañana, pero los primeros postulantes llegaron durante la noche anterior. Algunas personas pasaron varias horas en la calle y otras arribaron durante la madrugada para asegurarse un lugar.
Con el correr de las horas, la fila llegó a extenderse por más de ocho cuadras, mientras los organizadores debieron implementar un sistema de números para ordenar la atención. La cantidad de personas que se presentó incluso superó los números disponibles para las entrevistas.
Los puestos ofrecidos estaban vinculados con distintas tareas necesarias para el funcionamiento del espacio, entre ellas atención al público, administración, camareros, limpieza, cajeros, producción, técnica y acomodadores.
La convocatoria reunió a personas con perfiles y situaciones diferentes. Había jóvenes en busca de su primera oportunidad, trabajadores que llevan meses intentando conseguir empleo y también personas que ya tienen una ocupación pero buscan mejores condiciones o un ingreso adicional.
Una ciudad con casi 10% de desocupación
La extensa fila se produjo pocos días después de que el INDEC difundiera sus últimos datos sobre el mercado laboral. Durante el segundo trimestre de 2026, la tasa de desocupación en el aglomerado Mar del Plata-Batán alcanzó el 9,9%, de acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). El registro representa unas 34.000 personas sin empleo y se ubicó dos puntos porcentuales por encima del promedio nacional, que fue del 7,9%.

El dato también muestra un fuerte aumento interanual. En el segundo trimestre de 2025, la desocupación en Mar del Plata había sido del 6,3%, por lo que en un año aumentó 3,6 puntos porcentuales. En el primer trimestre de 2026 había sido del 9,3%.
Mar del Plata quedó además entre los aglomerados urbanos con mayor nivel de desempleo del país. En el mismo período, el Gran Rosario registró 11,5% y el Gran Córdoba 10,5%.
Pero la dificultad laboral no alcanza solamente a quienes no tienen trabajo. Los datos del INDEC muestran que alrededor de 61.000 personas que ya tenían una ocupación buscaban activamente otro empleo, una situación que puede estar vinculada con la necesidad de incrementar los ingresos, conseguir más horas de trabajo o mejorar las condiciones laborales.
Una postal que se repite en distintos puntos del país
La escena de Mar del Plata no es un hecho aislado. Durante los últimos meses se registraron otras convocatorias laborales multitudinarias en diferentes localidades argentinas.
En Moreno, provincia de Buenos Aires, un nuevo establecimiento del frigorífico Don Theo buscaba cubrir 60 puestos de trabajo. La convocatoria recibió más de 4.000 currículums y generó una fila de aproximadamente diez cuadras. La búsqueda incluía trabajadores para tareas administrativas, carnicería, depósito, choferes, limpieza, mantenimiento, cocina y otras funciones.
En Berazategui, también en la provincia de Buenos Aires, más de 1.500 personas se presentaron para intentar acceder a apenas 14 puestos en un restaurante próximo a abrir. La fila llegó a superar las cinco cuadras.

En Paraná, en tanto, decenas de jóvenes se acercaron a la Oficina de Empleo para postularse a 70 entrenamientos laborales que comenzarían en noviembre y que estaban distribuidos entre 12 empresas y comercios. En este caso, las autoridades no difundieron una cantidad exacta de postulantes, por lo que la convocatoria fue descrita como una larga fila de jóvenes y numerosos interesados.
Son situaciones diferentes y no necesariamente comparables entre sí: algunas corresponden a empleos privados directos y otras a programas de entrenamiento laboral. Sin embargo, todas comparten una misma imagen: una gran cantidad de personas intentando acceder a un número limitado de oportunidades.
De los números de Javier Milei a la calle
Las estadísticas laborales permiten dimensionar el problema, pero las filas ofrecen una imagen concreta de lo que significan esos números.
En Mar del Plata, 70 puestos alcanzaron para generar una fila de más de ocho cuadras. Entre quienes esperaban había personas que habían llegado varias horas antes, trabajadores que buscaban cambiar su situación y desocupados que llevaban meses enviando currículums sin obtener respuestas.
La postal marplatense se suma así a otras imágenes registradas durante el año: miles de currículums para decenas de puestos en Moreno, más de 1.500 personas para 14 vacantes en Berazategui y largas filas para acceder a programas de entrenamiento en Paraná.

En todos los casos, detrás de la fila hay una misma expectativa: conseguir una oportunidad laboral que permita acceder a un ingreso y mejorar las condiciones de vida.
Las imágenes también abren un interrogante sobre el rumbo de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, que desde su llegada al poder sostiene un programa de ajuste, reducción del gasto público y desregulación de la economía. Para sus críticos, el deterioro de algunos indicadores laborales y la dificultad para generar empleo suficiente evidencian el costo social de ese modelo, mientras que el Gobierno sostiene que las reformas son necesarias para ordenar la economía y sentar las bases de un crecimiento sostenible.
Mientras las autoridades defienden el rumbo económico y aseguran que la recuperación llegará a través de una mayor actividad privada, miles de personas continúan compitiendo por un número reducido de puestos de trabajo. La pregunta que dejan estas imágenes es cuánto tiempo deberá esperar esa recuperación para traducirse en nuevas oportunidades laborales.